Entrevista a Luca Sasdelli

Sector: Derecho del arte, preservación y gestión de patrimonio artístico
Ubicación: Girona
Sitio web: https://sasdelli.art

Luca Sasdelli es consultor legal y experto en tutela, circulación y valorización de obras de arte. Desde el CINC de Girona desarrolla una actividad altamente especializada que combina derecho, cultura y gestión internacional del patrimonio artístico. Hemos hablado con él para conocer mejor su trayectoria profesional y los retos de un sector tan singular como apasionante.

1. Para empezar, ¿podrías explicarnos brevemente a qué te dedicas y cómo nace tu especialización en el ámbito de la tutela y la valorización de las obras de arte?

Me dedico a la consultoría legal aplicada a las obras de arte, con especial atención a su tutela, a su circulación y a los aspectos jurídicamente más delicados de su gestión. Es una especialización que nace de la experiencia práctica, trabajando sobre casos concretos en los que obras importantes quedaban bloqueadas o expuestas a riesgos por la falta de una reconstrucción jurídica clara.

Con el tiempo, este trabajo se ha estructurado también en proyectos específicos. ArtCheck (www.artcheck.art) nace como una herramienta dedicada a la due diligence y a la verificación de la procedencia de las obras de arte, mientras que Geo Veritas (www.geo-veritas.org) es un proyecto centrado en la identificación y la trazabilidad de minerales y bienes de colección.

Junto a la actividad de consultoría, actúo también como perito judicial de obras de arte, con encargos en el ámbito europeo y en España. Este doble perfil, técnico y jurídico, me permite afrontar los casos de manera concreta, orientada a la prevención de problemas y a una gestión consciente de las obras a lo largo del tiempo.

2. Eres consultor legal, pero tu perfil está muy vinculado al mundo cultural y artístico. ¿Cómo se combinan el derecho y el arte en tu actividad profesional diaria?

En mi trabajo el derecho nunca se aplica de forma abstracta. Siempre parte de la obra, de su historia y del contexto en el que se encuentra hoy.

El derecho sirve para dar reglas claras a todo esto: propiedad, procedencia, circulación, responsabilidades. Pero si no se comprende primero la obra, el riesgo es aplicar las normas de manera rígida y poco eficaz.

Por eso una parte importante de mi trabajo consiste en el estudio, en el diálogo con historiadores del arte y en el análisis de la documentación. El derecho interviene después, para poner orden y permitir decisiones conscientes, no para bloquearlas.

3. ¿Qué tipo de clientes suelen recurrir a tus servicios y cuáles son las necesidades legales más habituales en el sector del arte?

A mis servicios recurren coleccionistas privados, operadores del mercado del arte, fundaciones, herederos de colecciones históricas y, en algunos casos, instituciones culturales. A menudo no existe un problema inmediato, sino la conciencia de que una situación poco clara puede llegar a serlo.

Las solicitudes más frecuentes se refieren a la circulación de las obras: ventas, préstamos, exportaciones. A continuación surge la necesidad de reconstruir la procedencia de forma jurídicamente sólida, no solo histórica.

Muchos casos se refieren a obras que siempre han estado en una colección sin que nadie se hubiera planteado preguntas, hasta que llega el momento de moverlas. Es entonces cuando aparecen las fragilidades.

4. La circulación internacional de las obras de arte plantea muchos retos. ¿Cuáles son las principales dificultades legales y administrativas a la hora de trasladar o ceder una obra?

La principal dificultad es que cada obra está sujeta a reglas distintas, según los países implicados y su propia historia. No existe una solución estándar.

A menudo se subestima la importancia de la documentación. Cuando una obra debe salir de un país, las autoridades exigen respuestas precisas sobre la procedencia, la fecha de salida del territorio y la titularidad. Si estos elementos no están claros, incluso operaciones aparentemente sencillas se vuelven complejas.

Por eso es fundamental un trabajo preparatorio realizado con tiempo y sin urgencias. Es lo que permite evitar bloqueos y conflictos.

5. ¿Qué papel juega la consultoría legal en la valorización de una obra de arte, más allá de su valor artístico o histórico?

La consultoría legal permite que una obra sea realmente utilizable a lo largo del tiempo. Sin un marco jurídico claro, incluso una obra importante sigue siendo frágil.

Valorar significa poder exponer, trasladar, vender o asegurar una obra sin incertidumbres. Esto requiere claridad sobre la propiedad, la procedencia y el régimen jurídico en el que se encuentra la obra.

Mi trabajo, también como perito judicial de obras de arte en Europa y en España, me lleva a ver con frecuencia obras de gran valor bloqueadas o devaluadas no por razones artísticas, sino por problemas jurídicos nunca abordados. Por eso la consultoría preventiva marca la diferencia: elimina los puntos débiles antes de que se conviertan en un obstáculo.

6. Trabajas desde el Centro de Negocios CINC de Girona. ¿Qué te aporta este entorno profesional para el desarrollo de tu actividad?

Para mí, el CINC es ante todo un lugar que permite trabajar bien. Ofrece tranquilidad, servicios adecuados y un entorno profesional no dispersivo. Esto me permite concentrarme en los casos, que a menudo requieren tiempo, atención y continuidad, sin las distracciones propias de contextos más caóticos.

7. Para finalizar, ¿qué consejo darías a coleccionistas, instituciones o profesionales que gestionan obras de arte y desean protegerlas y valorizarlas de forma segura?

El consejo es no posponer las decisiones. Muchos problemas surgen cuando ya se está bajo presión, porque una obra debe venderse o trasladarse con rapidez.

Conocer la obra también desde el punto de vista jurídico es fundamental: saber de dónde procede, con qué documentación cuenta y en qué situación se encuentra hoy.

Por último, es importante evitar soluciones improvisadas y confiar en profesionales que sepan dialogar entre sí. Cuando el trabajo se hace bien desde el inicio, las obras pueden gestionarse y valorizarse de una manera mucho más serena.

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